MFE

Mariano Fernández Enguita

Cuaderno de Campo

¿Es aconsejable subir las tasas, en vez de los impuestos, para mantener las infraestructuras?

Impuestos, tasas… y multas. Los impuestos, cuanto más progresivos mejor, deben servir para los equipamientos servicios de interés universal (p.e. la seguridad, la sanidad, la educación básica) o necesarios para los grupos más desfavorecidos (p.e. la asistencia social o la ayuda a dependientes), así como para desincentivar ciertas conductas (p.e. el tabaco o el alcohol); las tasas, para los consumos selectivos y optativos (p.e. las autovías, los vuelos o, con formas adecuadas de financiación personal, las matrículas universitarias); las multas, para disuadir de ciertas externalidades y compensar por ellas. Como sé que esta tercera propuesta resulta más exótica, me extiendo: la limpieza de las calles la pagamos todos pero la suciedad la producen especialmente algunos que, además, seguro sufren menos con ella. Si ensuciarlas se sancionara con firmeza la norma moral, cultural y legal de no hacerlo resultaría más credible, la conducta dañina menos frecuente y los los costes de limpiarlas se verían en parte sufragados en beneficio de todos y en descargo relativo de los no multados.

¿Hay que recortar el gasto sanitario o, por el contrario, es necesario elevarlo?

Hay que aumentar el gasto, pues el servicio, a pesar de mejoras espectaculares por un cuarto de siglo, tiene claras deficiencias de cobertura territorial (zonas mal dotadas) y funcional (prestaciones no ofrecidas) y de eficacia (esperas, calidad). La discusión sobre recursos debe referirse a recursos adicionales (fraude, sucesiones, patrimonio, IRPF, etc.), no a desvestir a un santo para vestir a otro (gasto militar, etc.). Tan importante como gastar más es gastar mejor, y la eficiencia de los servicios públicos españoles deja bastante que desear. Además, hay que abandonar tabúes. El copago puede aceptarse siempre que no afecte a prestaciones críticas y se evite o se compense para los grupos más débiles (al menos, debe discutirse en detalle, no como principio). La externalización de una parte de servicios y prestaciones debe considerarse una fórmula normal, necesaria para evitar la elefantiasis, pues el Estado debe garantizar y regular la oferta y sufragar la demanda, no siempre con funcionarios y patrimonio propio. Las competencias de las CCAA no deben quebrar la igualdad de derechos en todo el Estado.
Todo el debate en Eskup, El País:

¿A qué es achacable que los españoles confíen más en Rajoy para gestionar la economía?

De acuerdo en casi todo, pero creo que hay algo más. Cierto que ZP no vio nada y eso perjudica a AR. Cierto que el PP, que ha gobernado poco, termina siempre catapultado por las crisis y llega cuando acaban. Cierto, como cita RMA a Bouza, que el votante se inclina a contentar a “los mercados” dándoles lo que quieren, Rajoy. Pero creo que, mirándolo con distancia, la derecha tiene y ha tenido siempre un programa económico y social, mientras que la izquierda moderada tiene un programa social (propio) y un programa económico (el de la derecha, atenuado). El que tenía ya FG, que se resumía en “aumentar la tarta (como fuera) para repartir”. La izquierda radical clásica sí lo tiene socioeconómico, anticapitalista, pero ya no convence. Sin embargo, la brutal crisis actual lleva a más gente a la convicción de que hay que pensar fuera de la inercia y la ortodoxia reinante. Rubalcaba no está especialmente implicado en la política económica de ZP, y además éste ya va “haciendo los deberes”. Lo que tiene es que dar signos de que ha aprendido de la experiencia y avanzar propuestas económicas con cierto atrevimiento.

 
Todo el debate en Eskup, El País:

De hipotecas: caveat emptor, caveat venditor

La incapacidad de un número creciente de ciudadanos para, en medio de la crisis, hacer frente a sus hipotecas, ha desencadenado un debate sobre posibles medidas como la cancelación de la deuda por dación de la vivienda, la renegociación de los contratos, la elevación de los ingresos mínimos exentos de embargo (principal medida que el gobierno ha tomado), etc. Incluso la muy tímida respuesta gubernamental ha provocado, por ejemplo, la respuesta airada del consejero delegado del BBVA, Ángel Cano. Según éste, las recientes medidas del gobierno son “populistas” y podrían “estropear el mercado hipotecario”. Estropearlo… para él, debe de querer decir.
En las transacciones de mercado, la ley da por supuesto que el comprador sabe lo que compra, para qué sirve y para qué no. Es el principio conocido como caveat emptor, que podría traducirse por: esté atento el comprador. Se comprende fácilmente que, si la validez ulterior de las transacciones pudiera ser simplemente impugnada por la pretensión del comprador de que no sabía bien lo que compraba, el mercado se vería seriamente entorpecido, los vendedores tendrían que contratar elevados seguros que encarecerían los precios y los compradores oportunistas empeorarían en beneficio propio las condiciones para el resto. El principio caveat emptor probablemente evita un mal mayor, pero salta a la vista que impide al comprador engañar al vendedor y no al contrario.
Por eso las leyes y las prácticas de numerosos países han ido limando e incluso excluyendo su aplicación en ciertas esferas. Gran parte del comercio al pormenor, por ejemplo, permite las devoluciones, sea con devolución del pago o con entrega de un bono por valor equivalente. En el ámbito de la electrónica los grandes distribuidores suelen admitir la devolución de los aparatos sin más restricciones que un plazo razonable y que sigan en buen estado. En general, los derechos del consumidor han ido limitando la aplicación del principio.
Pero el campo donde más claramente sucede es precisamente el de la propiedad inmobiliaria, donde al mencionado principio se opone en muchos países el de garantía implícita, por el que se supone responsabilidad del vendedor entregar al comprador un producto que cumpla adecuadamente su funcionalidad. Así, por ejemplo, se supone que una vivienda no se va a resquebrajar o presentar goteras en un plazo razonablemente largo. Más en general, el principio se aplica allá donde quepa suponer que el comprador, que era menos o nada experto, confió en la información que le ofreció el vendedor, que sí lo era, a la hora de decidirse a comprar ese producto.
Me parece que esto es plenamente aplicable a las hipotecas. No me refiero a si la ley o la jurisprudencia española lo recogen, cosa que no hacen, sino simplemente a la absoluta asimetría de información entre el prestatario (comprador) y el prestamista (vendedor) en el caso préstamo personal con garantía hipotecaria. El comprador (sobre todo el que ahora está en solfa) compra vivienda una vez en la vida, sin otra información directa que la impresión generalizada de una feliz arcadia inmobiliaria en la que todo el mundo podía hacerse con ella -claro que con esfuerzo- y la que le suministró en su momento el vendedor, que sin embargo era en todo caso un profesional del sector, sabía de un modo u otro que la felicidad no duraría siempre para todos y, para colmo, se llevaba comisión en ello. Cuando la complejidad del producto, en este caso el contrato de préstamo con toda su letra pequeña, procedimientos de cálculo, cláusulas recogidas en tecnicismos y eufemismos que sólo el experto conoce, etc., coloca a vendedor y comprador en tan desiguales condiciones o, para ser exactos, coloca al vendedor en semejante posición de ventaja y superioridad frente al comprador,la cláusula debería simplemente invertirse: caveat venditor (asegúrese el vendedor de que la cosa vendida responde realmente a lo que cree ver en ella el comprador).
Es una buena ocasión de cambiar la ley, desde luego, pero también de reinterpretarla de manera que los bancos compartan la carga del desastre que ellos mismos han creado, en vez de lucrarse abusivamente y por segunda vez con él.

Docente: una profesión muy reconocida, digan lo que digan ellos mismos

Dos investigaciones recientes indican, una vez más, que la sociedad adora a sus profesores, sobre todo en España. El estudio European Mindset de la Fundación BBVA, basado en una encuesta a 21.000 pesonas en 14 países europeos, recoge que los entrevistados otorgan a los maestros una nota de 7.0 sobre 10, en segundo lugar y muy cerca de los médicos (7.2) e inmediatamente por delante de los científicos (6.8). Además, los españoles en particular les asignan un 7.6, por encima de los médicos (7.5) y de cualquir otra profesión y por encima de la media de los catorce países investigados (doce de ellos de la UE, donde reciben un 7.0).
El estudio Ranking de confianza en las profesiones (Trust Index 2011), realizado por la consultura GfK con periodicidad anual y que se basa en una muestra similar en 20 países, recoge que nueve de cada diez españoles confían en los profesores de primaria y secundaria. De nuevo, los resultados son los más altos de toda Europa. La profesión ha subido dos puestos desde 2010, llegando a la segunda posición, por detrás sólo de los bomberos y por delante de carteros y médicos. Esta confianza, del 92% en 2011, es claramente superior a la que se da en Europa Occidental (85%), en toda Europa (86%) o en los Estaos Unidos (83%).
Estos datos de compadecen mal, o muy mal, con la retórica victimista a la que nos tienen acostumbrados los sindicatos y otras organizaciones gremiales, los claustros de los centros públicos, los intelectuales orgánicos de la profesión y otros críticos inquebrantables de la falta de reconocimiento, el bajo prestigio, la incomprensión, la pérdida de status, la escasa dignificacicón, etc. de nuestros docentes. La realidad, claramente, es la contraria, aunque algunos vivan de negarla. ¡Nunca permitas que los datos o la realidad te estropeen una buena cantinela!

Aforismos del 15M

Una selección de los lemas, las frases y las pancartas surgidas de las protestas que se iniciaron el 15M, que más han llamado la atención a los ciudadanos (gracias a Carmen Jaulín)
 
1. “No somos antisistema, el sistema es anti-nosotros”
2. “Me sobra mes a final de sueldo”
3. “No hay pan para tanto chorizo”
4. “¿Dónde está la izquierda? al fondo, de la derecha”.
5. “Si no nos dejáis soñar, no os dejaremos dormir”.
6. “Se alquila esclavo económico”
7. “Se puede acampar para ver a Justin Bieber pero no para defender nuestros derechos”
8. “Error 404: Democracia not found”
9. “Error de sistema. Reinicie, por favor”
10. “Esto no es una cuestión de izquierda contra derechas, es de los de abajo contra los de arriba”
11. “Vivimos en un país donde licenciados están en paro, el presidente de nuestro gobierno no sabe inglés…y la oposición tampoco”
12. “Mis sueños no caben en tus urnas”
13. “Políticos: somos vuestros jefes y os estamos haciendo un ERE”
14. “Nos mean y dicen que llueve! “
15. “No falta el dinero. Sobran ladrones”
16. “¿Qué tal os va por España”?- Pues no nos podemos quejar. O sea, que bien ¿no?- no, que no nos podemos quejar.”
17. “No es una crisis, es una estafa”
18. “No apagues la televisión… Podrías pensar”
19. “!!Tengo una carrera y como mortadela!!”
20. “Manos arriba, esto es un contrato”
21. “Ni cara A, ni cara B, queremos cambiar de disco”
22. “Rebeldes sin casa”
23. “Democracia, me gustas porque estás como ausente”
24. “Nosotros buscamos razones, ellos victorias”

25. “Cuando los de abajo se mueven, los de arriba se tambalean”

¡Leña al mono, que es de Bildu!

¡Leña al mono, que es de Bildu! Así van a ser los próximos meses o años. El imperio de la ley, la libertad y la democracia se basan en gran medida en la buena voluntad institucional de los actores individuales colectivos. No es posible prever todas las situaciones ni normativizar todas las opciones ni legiferar sobre todos los escenarios posibles. Se presume, simplemente, que los actores aceptan las reglas del juego y actuarán, normalmente, dentro de la ley y, donde ésta no llega, en línea con su espíritu. Pero Bildu va a hacer justo lo contrario, actuar con mala voluntad respecto a todo lo que querría cambiar, ignorando en todo lo que pueda su letra y su espíritu. Caben tres vías: a) dejarles hacer, b) acumular motivos para su ilegalización y c) cortar de manera implacable estos órdagos pero sin cuestionar el derecho a ser secesionista en democracia ni a tener un pasado turbio o intenciones aviesas. Ni ilegalizarlos ni mirar hacia otro lado, sino responder a cada pequeña o gran provocación haciendo valer la ley hasta donde llega y desarollándola donde haga falta.

 
Todo el debate en Eskup, El País:

¿Por qué aumenta la brecha salarial entre directivos y empleados en plena crisis?

Quien parte y reparte se lleva la mejor parte: es todo. Ni competencia, ni globalización, ni complejidad, ni cualificación, ni zarandajas. Berle y Means (The Modern Corporation and Private Property), lo vieron ya a principio de los 30: los directivos habían sustituido a los propietarios en el control del capital, pues la dispersión de la propiedad de las acciones lo permitía. Berle (Power without property) apuntó 30 años después otro gran cambio: el surgimiento como inversores de los grandes fondos de pensiones y seguros, alejados por naturaleza de la gestión. Con los propietarios reducidos a la impotencia (pequeños accionistas) o la inacción (grandes fondos), los ejecutivos operan a su antojo. Ni el liberalismo ni el marxismo quisieron verlo, pues para ellos la propiedad era, respectivamente, el bien o el mal absolutos y no iban a dejar que la realidad estropease tan buena doctrina. La desregulación lo permite, la globalización mejora el botín, la competencia ofrece legitimidad, la complejidad oscurece el hecho, las escuelas empresariales le dan aspecto profesional, pero al final no es más que expolio.
Incluyo aquí una entrada de Jordi Palafox, pues las dos siguientes son en parte respuesta e ella.
Parece díficil mantener que a Emilio Botín sus ejecutivos le toman el pelo. O a Warren Buffet, Amancio Ortega, Carlos Slim y con ellos miles y miles de grandes y medianas fortunas. O que las pequeñas, o los modestos inversores, compran acciones y callan porque han quedado cautivos en las garras del mercado como si no hubiera Bolsa donde venderlas. Demasiado fácil para que sea cierto. No discuto el poder de los ejecutivos, pero la revolución de los managers se ha expuesto por diferentes autores y en varias oleadas y no resiste la contrastación cuantitativa. Los ejecutivos cobran lo que cobran porque convencen a los accionistas de que se lo merecen. Si no fuera así, y éstos se consideraran expoliados venderían sus acciones. Y provocando vértigo lo que cobran, y más en medio de una crisis, nadie parece interesado en calcular cuanto supone en % sobre los beneficios de la empresa o los dividendos repartidos. Es el mismo ejercicio que cuando se crítican los beneficios de las grandes corporaciones y nadie calcula el % que supone sobre el capital de las mismas. ¡El santo temor a las grandes cifras!.
Pues tomemos el caso de Botín. No pretendo demasiada precisión, pues no es ésta mi especialidad ni voy a dedicar horas a bucear en los datos, pero resulta que toda la familia Botín, con D. Emilio a la cabeza, posee menos del 2.2% del capital social del banco (datos de 2005), pero sólo él es el consejero delegado y 1/18 del Consejo, y el apellido Botín adorna a tres consejeros, 1/6 del Consejo. Hay tres núcleos accionariales superiores al 5% (Chase, EC y State Street) pero son intermediarios sin representación, y el siguiente núcleo accionarial con representación, muy por detrás, es ya una compañía de seguros (AG). Dicho de otro modo, Emilio Botín ostenta el control del banco con algo más del 2% familiar o algo menos del 1% propio. ¿Por qué? Porque el conjunto del accionariado o está disperso o es pasivo. Y no creo que se hayan parado a pensar si las retribuciones de Botín (o las de Sáenz, superiores) son justas o injustas, sino simplemente las previsiones de beneficios y cotizaciones. Y esto es lo que podríamos llamar una empresa familiar, que ya no es la norma. No es el caso de Telefónica o el BBVA…
En otras empresas los directivos no salen de las filas de los propietarios sino de las de los abogados, directores de producción, analistas financieros, contables creativos o, simplemente, los amigos, sea de los poderes internos o externos. Por ejemplo los Alierta y los González, los Conde y los Vilallonga. Estoy de acuerdo, Jordi, con lo que dices sobre el santo temor a las grandes cifras, pero hay que evitar también la indiferencia moral hacia los pequeños porcentajes. A mí no me molesta que Telefónica reparta 6.900 millones de dividendos, 8% de beneficio, creo recordar, que igual irá a parar al gran especulador que a la abuelita ahorradora -otra cosa es cómo está distribuida la riqueza. Ni me indignan los 5600 despidos con indemnizaciones que muchos querrían, pues no creo en el deber de mantener empleos improductivos en vez de crear productivos. Me indigna, en cambio, que un puñado de directivos se embolsen millones y millones porque se incentivan a sí y entre sí con el 0,000X% de la venta de no sé qué. Esas miguitas que convertían a McCoy en máster del universo, como genialmente explicaba Tom Wolfe.
Todo el debate en Eskup, El País: 

¿Cómo hay que interpretar la decisión de Bildu de prohibir a los escoltas en los ayuntamientos?

Moralmente es brutal, propia de ese círculo, y políticamente el anuncio de un largo pulso en el que se bordearán y forzarán una y otra vez los límites de la ley. Salvo que ellos pretendan tener bajo control a ETA, cosa que no hacen, o el Estado quiera creer que lo hacen y que lo hacen para bien, cosa que tampoco, quien sabe y debe decidir si hay riesgo o no son los cuerpos de seguridad, no los beneficiarios de la inseguridad, hasta ayer actores o cómplices declarados de la misma. Si el Ministerio quiere y puede cambiar la ley, que lo haga y pronto. Si no, que responda en el marco de la que hay. Si a los escoltas no se les permite garantizar la seguridad personal dentro de un recinto consistorial, la policía debería garantizarla en el conjunto del mismo, es decir, controlar minuciosamente el acceso de cualquier persona a él y con prioridad sobre cualquier otra actividad en el mismo. Si no lo hace, y pronto, será una victoria intimidatoria del abertzalismo de ayer y un mensaje equivocado para la Bildu de hoy. Aun con prudencia, hay que actuar con contundencia, que éstos no son el 15M.
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Tema:¿Qué valor tienen las medidas anunciadas por María Dolores de Cospedal para Castilla-La Mancha?

Con Cospedal habrá que hacer como Catón con Cartago: añadir siempre, después de mencionarla, la coletilla: y que se reduzca el sueldo. De momento, lo que hace es poco más de publicidad, pero no sé si un buen comienzo. Lo importante va a ser qué hace con el gasto social, donde antes que recortar o aumentar hay que evaluar, reestructurar y hacer que funcione mejor lo que ya se tiene. Lo que sí es seguro es que vamos a tener para rato con el gasto autonómico y la distribución de competencias. La cuestión es si va a ser un debate útil o un diálogo para besugos, como los que publicaba el DDT. Recuerdo uno que arrancaba así: “¿Tiene usted hora?”, “No, gracias, no fumo”, etc.. Si se reduce a una discusión entre los que piensan que siempre es mejor (re)centralizar y los que creen que siempre es mejor descentralizar, no importa que se refiera a las nacionalidades históricas o al resto de las CCAA, será lo segundo. Y ya no podría siquiera decir que es su turno o que me gustan más unos que otros.

 
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